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Invierno Cultural
Maceteros en la carretera de Níjar, calle principal de La Cañada.

LOS MEJORES RINCONES DEL BARRIO (II)

Las flores del olvido


Mi barrio es todo un primor por más que haya quien se afane en afearlo. Es todo un ejemplo el cuidado que se tiene con sus calles, plazas y avenidas. La Cañada está llena de detalles de esos que demuestra que hay quien se preocupa por ella, que la quiere y la mima. Basta con observar con detenimiento el mobiliario urbano que se usa y la sensibilidad de quienes se encargan de su mantenimiento.

La emoción nos hace llorar ante el colorido, buen gusto, cuidado, atención, esmero y fragancia que se nota en las plantas que embellecen la calle principal del barrio. La variedad floral es impresionante y si no, la altura de los árboles que dan sombra y frescor en este mes de agosto.

Observen las margaritas, los geranios, las rosas, las clavellinas, los claveles, los pensamientos, los tulipanes... respiren con la albahaca, la menta, los jazmines... admiren los tulipanes, gladiolos, calas, jacintos... huelan el romero, el laurel, la hierbabuena... Una pasada, una auténtica pasada la variedad que desborda los maceteros instalados.

Qué suerte tiene La Cañada y que rebonita luce gracias a Parques y Jardines y a los técnicos, operarios y responsables que están empeñados en que en La Cañada se supere pronto la fama que alcanzaron los jardines colgantes de Babilonia. El trabajo llevado a cabo en los maceteros es digno de alabanza, el buen gusto en  seleccionar la flora, pese a la dificultad que entraña contar con tantas variedades, es de sobresaliente.

¿Cuántos maceteros hay en la avenida prIncipal? ¿Seis? A cual más bonito.